Cuentos de Julio Cortázar
La muestra ha sido concebida como un examen del archivo de Cortázar y, al mismo tiempo, como un dispositivo o mecanismo que pone de manifiesto la ambición transgresora de la obra de Cortázar y su gusto por la irrupción de lo fantástico en el mundo cotidiano y por el juego con diferentes géneros.
El objetivo de esta exposición es explorar el mundo personal y literario de Julio Cortázar a través de sus viajes, sus cartas y sus incursiones en la fotografía, disciplina a la que el autor de Rayuela concedía especial importancia, comparándola con el cuento.
Los viajes. Desde muy joven y durante toda su vida, Julio Cortázar fue un gran viajero. Su trabajo como traductor para diferentes organismos oficiales le permitió realizar numerosos viajes por Europa y América. Más tarde, el reconocimiento internacional de su obra y su posición de escritor famoso multiplicaron las oportunidades de cultivar sus impulsos errantes. Cortázar podía escribir casi en cualquier lugar, ya fuera en los despachos ministeriales donde trabajaba como traductor o en las numerosas habitaciones de hotel donde se alojaba . Desde Los premios (1960), su primera novela, hasta Los autonautas de la cosmopista (1983), publicada un año antes de su muerte, gran parte de su obra literaria y sus cartas abordan el tema de los viajes o fueron escritas en lugares de tránsito.
Los mejores cuentos de Julio Cortázar
En 1972, Julio Cortázar publicó un pequeño libro titulado Prosa del Observatorio (Barcelona: Lumen), sobre su visita al observatorio del siglo XVIII construido por el marajá indio Jai Singh en Jaipur. El año pasado, la editorial sin ánimo de lucro Archipelago Books desenterró esta pequeña cápsula del tiempo y la publicó por primera vez traducida al inglés como From the Observatory. El texto de Cortázar es un poema en prosa, extrañamente bello, en forma de ensayo, que utiliza la fabulosa arquitectura del observatorio astronómico como punto de partida para un texto que se retuerce y fluye a través del tiempo y el espacio. Acompañan a su texto casi cuarenta fotografías propias, imágenes desorientadoras en las que la luz y la sombra esculpen las monumentales estructuras astronómicas en fantasías arquitectónicas y paisajísticas que parecen emanar de los relatos de Borges o de los fotogramas de El año pasado en Marienbad.
Para Cortázar, Jai Singh era “un guerrillero de lo absoluto”, más explorador que científico. Fue un maharajá de poca monta que se enfrentó a figuras más poderosas, un hombre que se dedicó a la astronomía para evitar la “fatalidad astrológica que guiaba su linaje”. Pero en lugar de “organizar el frío caos”, como dijo Cortázar, Jai Singh se dedicó “a una lenta e interminable cópula con el cielo”.
La obra más famosa de Julio Cortázar
“Ya era hora de que me diera cuenta de que la búsqueda era mi símbolo, el emblema de los que salen de noche sin pensar en nada, los motivos de un destructor de brújulas”. -Julio Cortázar. En este taller, trataremos de destruir brújulas, escribiendo sobre los viajes de una manera que no se trata sólo de ir a lugares y ver cosas, sino de seguir un movimiento desde lo familiar a lo desconocido. Nuestros viajes no requieren pasaportes ni vuelos. Lo desconocido está al alcance de la mano. Esta clase está recomendada para los actuales estudiantes de secundaria.
Damien Miles-Paulson prefiere no conducir. Enseña a escribir, escribe cosas y todavía sueña con una carrera de baloncesto en el extranjero. Sus relatos, poemas y sonidos pueden encontrarse en The Whole Beast Rag, The Washington Square Review, theNewerYork, Alice Blue Review, Marco Polo Arts Mag, Everyday Genius, Past-Ten, Axolotl y The Alarmist. Tiene un máster de la Universidad de California-Riverside.
Obras de Julio Cortázar
La idea del libro por sí misma es interesante, hacer un viaje de París a Marsella parando sólo en las paradas de la carretera. Juntos, la pareja decide las reglas del viaje, como si determinaran las reglas de un juego, y se preparan para la acción. Creo que los primeros capítulos, los previos a la expedición, son los mejores. Quizás, por mi entusiasmo por los retos, por la planificación previa y por mi pasión por los viajes incómodos.
Otro punto interesante de Los autonautas de la cosmopista es que lo escribieron dos personas. Cortazar y su pareja, la fotógrafa Carol Dunlop, escribieron juntos. A veces, al leer, no sabemos quién escribe, sólo nos damos cuenta cuando uno de ellos se refiere al otro como Lobo u Osita.
El libro es un excelente reportaje de viajes, es una declaración sobre la búsqueda de la poesía, de disfrutar de la vida incluso en los peores lugares. Se trata de observar todo y prestar atención a los detalles. Es una historia de compañerismo, de amor, de relación de pareja (imagina pasar más de 30 días en la carretera viviendo con tu pareja en una ranchera). También podemos decir que es el reportaje de un juego donde el lector se queda a la expectativa de si los jugadores serán capaces de pasar a la siguiente fase (siguiente parada en la carretera) y llegar al objetivo final. Lo recomiendo.
